Dimisión de McClellan confirma remodelación amplia en Casa Blanca
La renuncia del portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, anunciada hoy, confirma la intención del presidente de EEUU, George W. Bush, de acometer una remodelación profunda de su equipo para afrontar la recta final de su mandato.

Los cambios responden también al intento del presidente de recuperar la confianza popular de cara a las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre, según interpreta la mayoría de analistas.

Prueba de ello es que otro de los hombres claves de la Casa Blanca, el principal asesor político de Bush y el artífice de sus victorias electorales, Karl Rove, dejará de ejercer esa función para centrarse en la estrategia del Partido Republicano para los comicios.

McClellan no ha precisado las razones de su marcha y se ha limitado a decir que 'la Casa Blanca atraviesa un periodo de transición' y 'los cambios pueden ser útiles'.

En los jardines de la residencia presidencial y acompañado por Bush, el portavoz aseguró que durante el tiempo que ha ejercido el cargo, cerca de tres años, lo ha dado todo (...) y que seguirá haciéndolo hasta que se designe a un nuevo secretario de prensa.

'Estoy preparado para cambiar. He estado en este puesto mucho tiempo', añadió.

De momento, no se ha desvelado quien será el sucesor, aunque 'va a ser difícil reemplazar a Scott', dijo Bush, antes de precisar: 'él tomó la decisión y yo la acepto'.

El presidente reconoció que la misión del portavoz ha sido todo un reto, entre otras razones porque fue él quien tuvo que enfrentarse día a día a las preguntas de los periodistas en periodos especialmente complicados, como los meses posteriores a la invasión del Irak.

McClellan, de 38 años, se convirtió en la cara visible de la Casa Blanca el 20 de junio de 2003, en sustitución de Ari Fleischer, con quien había trabajado hasta esa fecha como número dos de la secretaría de prensa.

A pesar de su juventud, el jefe de prensa de la Casa Blanca ya era entonces un veterano de las campañas y la comunicación política.

Previamente, había sido portavoz adjunto de Bush cuando éste era gobernador de Texas, y había dirigido las campañas de su madre, que fue alcaldesa de Austin, la capital tejana.

Su reemplazo se ha dado a conocer el mismo día en que fuentes oficiales anunciaron que también Karl Rove dejará su actual función para centrarse más en preparar la campaña electoral del Partido Republicano.

Su lugar lo ocupará Joel Chaplain, el ahora número dos de la Oficina de Presupuestos de la Casa Blanca.

El cambio de Rove, considerado el 'cerebro' y artífice de las victorias electorales de Bush, muestra el interés de Bush en recuperar apoyo popular, muy dañado sobre todo por el descontento en torno a la marcha del conflicto en Irak.

Las últimas encuestas de opinión sitúan la confianza de los ciudadanos en el presidente en torno al 35 por ciento, uno de los niveles más bajos desde que asumió la jefatura del Gobierno.

Rove será de nuevo el encargado de encauzar la estrategia para dar la vuelta a estas cifras y consolidar la mayoría republicana en el Congreso hasta las elecciones del 2008.

La única mancha en su currículum, considerado impecable por los expertos, es su implicación en el llamado 'caso Plame', en el que se investiga la filtración a la prensa de la identidad de una agente de la CIA, Valerie Plame.

Los cambios de McClellan y Rove se suman a los anunciados por el presidente el martes, cuando designó al hasta ahora representante de Comercio Exterior, Robert Portman, como nuevo director de la Oficina de Presupuestos y Administración de la Casa Blanca.

Si el Congreso aprueba su nombramiento, Portman sustituirá a Joshua Bolten, nuevo jefe de Gabinete de la Casa Blanca desde el pasado fin de semana y el promotor de los movimientos de McClellan y Rove.
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